Parque Nacional Tikal: sendero Aguada del Cocodrilo

Imágenes que toda persona que creció mirando los documentales (los de aquellos tiempos más que los de ahora) de Animal Planet o NatGeo quiere ver en vivo, con sus propios ojos.

Y así de afortunada fui a menos de una semana de comenzar el viaje, en un lugar repleto de selva y cultura maya: un cocodrilo cazando.

Lo mejor para conocer este parque es quedarse a dormir allí en el camping, en carpa o hamaca que se puede llevar o alquilar ahí…levantarse a la madrugada porque te aturden los monos aulladores y, entre dormida, flashear que es un jaguar – que también están – es de lo más hermoso.

Qué hacer en Tikal

El primer día recorrimos el sitio arqueológico, pero por la tarde y a la mañana temprano fuimos hacia otro lado del parque y que no es tan promocionado como lo primero: La Aguada del Cocodrilo. un sendero de menos de media hora te advierte que tengas cuidado, que te aproximas a zona de cocodrilos.

La primera vez que fuimos nos acompañó el hombre que cuidaba el camping, un señor mayor repleto de historias de monte. Nos dijo que él nos iba a mostrar el lugar porque años atrás, cuentan, ya habían atacado a una persona. Nos asombró que finalmente él mismo nos llevó rodeando la laguna donde justamente no había que caminar porque por ahí andaban los cocodrilos, pero bueno, no pasó nada. Vimos un rato unos ojitos asomarse y nos volvimos al camping.

A la mañana siguiente, escondidos arriba de un árbol en una tarima hecha para observación de los bióĺogos, vimos a los cocodrilos en acción. Un buen rato yendo de un lado al otro de la pequeña laguna acorde escuchaban el ruido de las aves en la orilla.

 

Para ver el video haz clic aquí

Información sobre el Parque Nacional Tikal

(datos 2017)

  • Entrada Q 150
  • Derecho de acampe
  • Alquiler de hamaca Q 50

 

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Estado: VIAJANDO por Centro América. Sin destino ni tiempos fijos / Un mes desde la salida de Argentina Parte 2

Link a Parte 1

Un mes desde la salida de Argentina.
Parte 2

El desayuno en la terraza del hostel con vista al lago Petén, mismo nombre que el estado (o provincia para los argentinos) es bien local: huevos revueltos, tostadas, frijoles y fruta. Comenzamos a hablar con quien más tarde fuera nuestro guía personalizado y el primero que nos recibió en su casa: Danilo. Él es un experto en todo lo vinculado con los mayas, él es como estar con ellos. Actualmente especializado en el sitio arqueológico El Mirador (recomiendo buscar sobre este lugar), nos empieza a enseñar sobre esta cultura todavía muy viva en Guatemala.

Nosotros le contamos sobre alguna de nuestras ideas de viaje, sobre Couchsurfing. En fin, charla viene charla va, se establece una muy linda conexión. Se ofrece a llevarnos a unas cuevas y más tarde a dormir a su casa en El Remate, a media hora de la isla de Flores. Aceptamos, total, no tenemos compromiso con llegar a “tal” lugar.

Nos subimos a un tuc-tuc (mototaxi, como en el sudeste asiático) y nos dirigimos hacia las Cuevas de Actun-Kan o Cuevas de la serpiente. Todo coordinado por Danilo, nosotros todavía no entendíamos dónde estábamos parados ni cuánto salían las cosas. Nos recibe una ardilla en la puerta, justo entre los alambrados que separan las cuevas del resto del lugar. Entramos a las cuevas previo paso por el altar donde se hacen los rituales mayas antes de ingresar a un sitio sagrado como este.

Altar en Cuevas de Aktun-can
Altar donde se realizan las ceremonias mayas antes de ingresar a las cuevas

Las cuevas no tienen sistema de alumbrado, la gente que administra las Cuevas de Actun-Kan nos dice que lo sacaron hace unos años porque se estaban dañando las figuras formadas por estalactitas y estalagmitas. Recorremos la cueva sólo con la luz de mi celular y una muy débil luz de la linterna de Fede… recomiendo fuertemente (si es que existe tal palabra) que lleven linternas con buena carga o que

Murciélagos en el altar de las cuevas de Aktun-can
Murciélagos en el altar

alquilen ahí. Caminar por una cueva es una experiencia fuerte, una mezcla entre claustrofobia y miles de pensamientos de qué puede pasar si te perdés y te quedas sin luz. Si a eso le sumas la historia y valor del lugar, realmente fue un flash. Hablamos solo lo suficiente, Danilo nos va mostrando las formas que se pueden ver en la cueva y sobre los mayas.
Después de las cuevas caminamos y recorrimos el mercado local. Más tarde ya buscamos las mochilas en el hostel y nos dirigimos hacia El Remate. Queda a media hora de Flores y justo a mitad de camino a Tikal, así que es un buen lugar para hacer base, mucho más tranquilo que la isla. Danilo nos lleva al muelle del hotel de un amigo (está lleno de muelles privados) y nos deja ahí para que podamos disfrutar de unos chapuzones en el lago para refrescarnos del tremendo calor (los días que estuvimos en la zona llegó a 48º de sensación térmica).

Muelle en Lago Petén
Muelle en El Remate, desde donde nos refrescamos un rato

El día avanza y para terminar este post del primer día (prometo no subir algo así de todos, pero realmente ameritaba) puedo contar que llegamos al bungaloo de Danilo, nos instalamos con nuestras bolsas de dormir y aislantes – que perdí el tercer día – en el segundo piso, cerca del techo de paja (algo común aquí) y sin ventanas ni puertas. Esto último fue favorable ya que al ratito de llegar vomité cual cascada producto de un golpe de calor.

 

Lugares y Precios (en Guatemala se usa el Quetzal. USD 1 = Q 7 aproximado, en pocos lugares te cambian a este valor):

Hostel Los Estudiantes en isla de Flores: buena relación precio-calidad y ubicada en lugar estratégico. De los hostels tiene el precio más barato y te incluye el desayuno que es abundante.

Tuc-tuc hasta las Cuevas nos cobraron Q 20 por tres personas (generalmente se cobra así por pasajero)

Entrada Cuevas Actun-kan Q 25

Bus hasta El Remate desde Flores Q 15